Hay viajes que uno recuerda por los lugares que visitó, y se quedan en la memoria por cómo te hicieron sentir. Mi experiencia en Casanare fue de esas.
Llegar a los Llanos Orientales de Colombia fue encontrarme con un paisaje completamente diferente: grandes extensiones de sabana, cielos inmensos, aire puro y unos horizontes que parecen no tener fin.
Y en medio de ese paisaje llegamos al Hato El Boral, donde comenzaría una de las experiencias que más disfruté de este viaje: un safari llanero a caballo.
Un recorrido para bajar el ritmo
Desde que comenzamos el recorrido entendí que aquí no había que tener prisa.
El camino nos iba regalando una sorpresa tras otra. Nos cruzamos con ganado en medio de la sabana, observamos aves y disfrutamos de esos momentos en los que simplemente quieres mirar alrededor y absorber todo lo que está pasando.
Casanare tiene esa capacidad de hacerte bajar el ritmo. Respirar aire puro, escuchar los sonidos de la naturaleza y contemplar esos paisajes tan amplios se siente, literalmente, como una terapia para el alma.
Y además tuvimos la fortuna de contar con Fabián Cano, fotógrafo de naturaleza y guía, quien nos acompañó durante esta aventura a través de su empresa @paseoporlasnubes_birdinglodge.
Fabián tiene un ojo entrenadísimo. Mientras nosotros mirábamos el paisaje, él encontraba aves por todas partes. Con mucha pasión y conocimiento nos iba contando sobre cada especie y enseñándonos a observar detalles que fácilmente podían pasar desapercibidos.
Mi primer encuentro con un chigüiro
Uno de mis momentos favoritos fue encontrarme por primera vez con un chigüiro en libertad. 🐾
Este animal, considerado el roedor más grande del mundo, es uno de los grandes protagonistas de los paisajes de los Llanos. En Casanare es posible encontrarlos cerca de sabanas, esteros, caños y otros cuerpos de agua.
Verlo allí, tranquilo y en su territorio, fue de esos pequeños momentos que hacen especial un viaje.
Porque cuando uno viaja por naturaleza, muchas veces las mejores experiencias no están planeadas. Simplemente aparecen frente a ti.
Cuando el safari también se convierte en avistamiento de aves
Durante el recorrido llegó otro momento especial: detenernos para observar y registrar aves.
Y aquí nuevamente Fabián fue clave. Su experiencia nos permitió descubrir que este paisaje está lleno de vida, incluso cuando a simple vista parece que solo estamos viendo una enorme sabana.
Aprendimos a escuchar, a observar los árboles, a identificar movimientos y a estar atentos a esos pequeños detalles.
Fue bonito entender que hacer un safari no significa solamente recorrer kilómetros. También significa aprender a mirar.
Cabalgar mientras cae el sol
Pero quizás uno de los momentos más mágicos llegó durante el regreso.
El sol comenzó a bajar lentamente y el paisaje se transformó. El cielo empezó a llenarse de colores y nosotros seguimos avanzando a caballo, disfrutando unas postales que parecían sacadas de una película. 🌅🐎
Y ahí sentí que algo había cambiado.
Al principio subirnos al caballo había sido toda una aventura y una novedad. Pero para ese momento ya no se sentía como una sorpresa: comenzábamos a vincularnos con el territorio.
Hasta nos sentíamos como unos llaneros adoptivos.
Seguimos cabalgando con calma, sin afán, dejando que los caballos marcaran el ritmo y disfrutando simplemente de estar allí.
Y cuando nos dimos cuenta, había llegado la noche y nosotros todavía seguíamos sobre los caballos.
Una experiencia que me llevo en el corazón
Qué experiencia tan única.
Qué lugar tan enamorador.
Qué compañía tan agradable.
Y qué plan tan inolvidable. 🤎
Casanare me recordó que no siempre necesitamos grandes planes para sentirnos felices. A veces basta con estar en contacto con la naturaleza, respirar aire puro, compartir con personas que transmiten buena energía y permitirnos disfrutar el presente.
Esta experiencia en el Hato El Boral fue mucho más que un safari. Fue una manera de acercarme a la cultura llanera, conocer su relación con la naturaleza y entender un poquito más esa conexión que existe entre los llaneros, los caballos, el ganado y estas enormes sabanas.
Me fui de Casanare con muchas imágenes en la cabeza, pero sobre todo con una sensación: los Llanos no solo se visitan, se sienten.
Y definitivamente, esta tierra me dejó con ganas de volver. 🌾🐎✨
Vive Casanare con #SigopaoTravel
Si estás buscando una experiencia diferente en Colombia, llena de naturaleza, cultura, aventura y paisajes increíbles, Casanare tiene muchísimo por descubrir.
Y si quieres conocer esta aventura completa, te invito a ver el programa de Hello People en el video arriba de este artículo, donde te llevo conmigo a recorrer los Llanos y a vivir esta experiencia en el Hato El Boral.
Porque viajar también es eso: salir a descubrir lugares, aprender de ellos y dejar que te sorprendan.



